Revista Científica Arbitrada de Investigación en Comunicación, Marketing y Empresa
REICOMUNICAR. Vol. 5, Núm. 9 (ene - jun 2022) ISSN: 2737-6354.
Acciones de mejora de la inocuidad de los alimentos en el “Gran Hotel” de Camagüey.
(Organización Mundial de la Salud, 2019), situación que podría prevenirse
aplicando las buenas prácticas de manufactura (BPM); principios básicos y
prácticos de higiene en la manipulación, preparación, elaboración, envasado,
almacenamiento, transporte y distribución de alimentos, con el objeto de
garantizar que los productos cumplan con las condiciones sanitarias adecuadas,
y disminuir los riesgos de la producción (Niño, 2020).
Todo elaborador, manipulador y consumidor de alimentos tiene la
responsabilidad de asegurarse, que estos sean aptos para el consumo. La
inocuidad es uno de los cuatro grupos básicos de características que junto con
las nutricionales, organolépticas y comerciales componen la calidad de un
producto alimenticio. Es la garantía de que este no causará daño al consumidor,
cuando sea preparado o ingerido y de acuerdo con el uso a que se destine (NC-
ISO-22000, 2018). En la actualidad y a nivel mundial, la mayor parte de los
alimentos llegan al consumidor final, a través de un complejo proceso que se
encuentra relacionado a la producción, la manipulación, la elaboración, el
almacenamiento, el transporte y la distribución. Un sistema alimentario con un
nivel óptimo de eficiencia reduce al mínimo las pérdidas económicas y de
recursos, que puedan ser causadas por la manipulación incorrecta, el deterioro
o la contaminación de los alimentos. Una gestión eficaz del control de los
alimentos constituye un medio importante para mantener la calidad y eficiencia
en el sistema alimentario y asegurar la salud de sus clientes (Kotler, 2018).
La inocuidad de los alimentos es un elemento fundamental de la salud pública y
un factor determinante del comercio de alimentos; involucra varias personas
interesadas, entre ellos productores primarios, manipuladores de alimentos, los
elaboradores y comerciantes, a lo largo de toda la cadena alimenticia, los
servicios de expendio de alimentos y los consumidores (Ferreiro, 2019).
Para la competitividad en la cadena alimentaria, la inocuidad y salubridad son
como ejes fundamentales. Tener en cuenta el nuevo paradigma de consumo de
agroalimentos, es importante para adaptar la forma en que los producimos,
garantizando altos estándares de calidad y sostenibilidad (Bergaglio, 2018).
Cuando una institución turística logra desarrollar una filosofía de calidad
desarrolla una concepción integral que anima a la mejora continua y logra que
205